domingo, 26 de febrero de 2017

Tesitura docente.


María Sara Vivas Araujo

Al repensar la educación en esencia y en la esencia de la nación, es vital formar desde la más temprana edad bases de identidad, autonomía, equilibrio emocional, en aras de hombres y mujeres con actitud frente a la vida que en sociedad cambiante, vertiginosa fragüen convivencialidad. La Ley de Educación reseña que es función indeclinable y de máximo interés del Estado venezolano garantizar la idoneidad de los trabajadores y las trabajadoras de la educación, velar por la formación permanente en atención al perfil requerido por los niveles y modalidades del Sistema Educativo.
El Estado tiene que asegurar en cada institución educativa profesionales de la docencia que desborden vocación, admirados ya por su ejemplo personal, ya por su práctica docente cuya inspiración es la persona misma. Como dice George Steiner, maestros que cincelan la mente y vigorizan la inteligencia de los estudiantes y así, hermanándolos con la sabiduría, asienta las bases de una sociedad democrática, libre, capaz de resistirse a la injusticia y de forjar pacíficamente su destino. Y, es que el devenir promisorio del país radica en fortalecer, formando esa unidad integradora bio/ psico/ social/ espiritual/ histórica/ ambiental: Infancia, adolescencia, juventud, familia, comunidad bases de una nación para la genuina participación ética, consciente, sapiente.
Hoy, la vida en común se torna complicada, las diferencias interfieren las relaciones interpersonales ampliando abismos de resentimientos, de injusticias, de irrespetos que impiden espacios para disertar, consensuar…, urge educación enraizada en valores importantes de convivencia; ciudadanía construyendo espacio social armónico, en mutuo apoyo, con igualdad de oportunidades.
Venezuela será lo que sus maestros quieren que sea, aseveró el Maestro Prieto, menester la educación cualificada con fundamentos filosóficos, sociológicos, psicológicos que perfile persona siendo, conociendo, haciendo, conviviendo; país, sociedad del conocimiento reverberando pensamiento, memoria, desarrollo lingüístico-comunicativo en la interpretación dialéctica de la contradicción liberación-dominación. Cada acción del docente tiene que ser y contener lecciones de libertad e independencia. La educación, no es un diseño de nudos incongruentes y, el ejercicio docente no es juego de azar de partidos, amigos y compadres. Planes, programas, proyectos irán al traste si cada vez se hace más notoria la ausencia de auténticos maestros. Desocultar entresijos y poquedades; resarcir errores con la esperanza de que algo extraordinario suceda entre “Yo”, “Ellos” y “Nosotros” para ver más de lo que entendemos o, para entender más de lo que vemos. No en vano es decir que, escuela y maestro son agentes transformadores.
msarav2007@hotmail.com



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