sábado, 8 de julio de 2017

Lecturas Complementarias

Maestros ¿para qué?, ¿con qué?. 
María Sara Vivas Araujo

La vida escolar afianza contenidos programáticos contemplados en el currículum los cuales reafirman objetivos, ejes integradores, áreas de aprendizaje bien especificados de acuerdo con el nivel; del mismo modo, atemperados, los pilares adjudicados a la persona humana para: Aprender a crear, a convivir y participar, a valorar y a reflexionar; y, ¿“Aprender a Ser”?, ah, el Ser es núcleo, esencia, espíritu, intimidad compleja, lo diverso que sustenta el ser social con identidad, creencias, sabiduría, virtudes. La Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, en su informe a la UNESCO, entre sus múltiples puntos, reseña que: “Más que nunca, la función esencial de la educación es conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación que necesitan para que sus talentos alcancen la plenitud y seguir siendo artífices, en la medida de lo posible de su destino” (Delors, 1996). De aquí que la educación, praxis interactiva toca particularidades para develar actitudes reflexivas que comprenden, relacionan, contrastan… asocian aprendizajes.
El punto es, que la infancia tiene que ser el centro de la familia; el hogar realza ese mundo con amor, lo erige con ejemplo y, desde la pedagogía los infantes son esculpidos con la constancia del proceso enseñanza-aprendizaje que elogia la fuerza cognitiva para mover y conmover como olas esos pilares. Así, asumiéndose como una constitución de hábitos entre los cuales ha de sobresalir un ser organizado en su espacio para el estudio viviendo entrelazado con realidades, insuflado de valores, disciplina, orden.
El ser humano ostenta el derecho a la educación que le da significado para crecer revalorizando la vida en su hondura, el progresivo desarrollo inspirador para el convivir natural, con dignidad. “El ser humano se constituye a sí mismo en un entorno sociocultural y esa “construcción” es el resultado de la interacción con los otros…” (Colom 1994). Entonces, “Yo” con ese “Otro” que es mi semejante en alianza por un “Nosotros” nutrido de identidad, pertenencia por la comunidad, lo inmediato, lo local que despunta lo regional, lo nacional.
Freire en su Proyecto Pedagógico expone la Educación Liberadora donde la niña y el niño se desarrollan creativos, analíticos, diligentes, con actitud participativa, tomando iniciativas, asumiendo autocontrol. Necesario revisar la docencia. Sólo es posible formar ciudadanía -individuos educados, trabajadores, que amen y valoren su terruño, cuiden la ciudad- con maestros henchidos de vocación, críticos, estudiosos; enfocados en su rol y, considerados por el Estado venezolano con mesura, remuneración justa, capacitación, que reverente reconozca sus logros ganados en luchas magisteriales.


msarav2007@hotmail.com

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