miércoles, 28 de marzo de 2018


Compromiso
María Sara Vivas Araujo

El Planeta, desde sus orígenes ha girado cambios progresivos en procura del equilibrio para hacer posible la vida humana y otras especies. Desde tiempos inmemoriales mujeres y hombres en sana relación con la naturaleza exploran, intervienen, modifican en función de la prosperidad y magistral estado de paz. La sociedad de consumo provocó insaciables exigencias humanas arreando el avance industrial que atizó el bárbaro sometimiento rompiendo el donaire de la relación Humano-Ambiente; como dice el Papa Francisco: La ávida destrucción de los recursos ambientales constituye otra herida a la paz. Cruel e injusta desventura ecológica, mundial, obvia convenios, cartas, discursos, políticas, presupuestos. Antes y ahora, persisten delitos ambientales con anuencia de autoridades, quienes pretextando eficiencia de gestión muestran arrojo de complicidad con fieros mercaderes poniendo en peligro sus susceptibles sistemas, los cuales conforman universo de seres y fenómenos que decantan bondad, energía, vida.
La ciudadanía pareciera anidar indiferencia y olvido, infortunio que encubre acuciantes agravios desde tala y quema irracional, así como hábiles afrentas a la historia, personajes ilustres, Instituciones; esto, devasta y aflige colectividades en el intento de saberse, identificarse, organizarse. Chocante, seres que mofan al pueblo y a la justicia, protagonistas dañinos se bambolean ilesos, enseñoreados con el poder. Claro, unas memorias los elogian, otras sienten impotencia y coraje.
Enmendar actitudes erróneas es, vivir hoy prefigurando el mañana sin menoscabo del equilibrio ambiental, es no dejar en pocos tal responsabilidad. Desde la educación se ha de formar generaciones comprometidas; a la más tierna edad de nuestros niños y niñas, el maestro de espíritu dinámico, intenso, inspirador aprovecha métodos y actividades alusivas, apetitosas, diversas; lecturas, dibujo, pintura…; cursos, concursos conversatorios, así va modelando conciencias conservacionistas, leales al plantear, denunciar y acompañar acciones con iniciativas de solución a problemas ecológicos palpables. Importante, replicar la escuela en la comunidad. La práctica sobre lo real cristalizaría sueños de vida espiritual y material, legado de libertad y paz a generaciones venideras.
Esmerada debería ser la selección del personal responsable del ambiente: Probo, capacitado, integracionista para trabajar con comunidades adiestradas y dispuestas a proteger, defender, preservar. Es de impulsar el debate entre y, en todos los niveles educativos con grupos ecologistas, instituciones públicas y privadas, en zonas rurales y urbanas. Los crímenes ambientales cometidos son inocultables, vale entonces, repensar el modo de investigar para hacer justicia, desarticular redes y paralizar la impunidad atestando castigos ejemplarizantes.


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