María
Sara Vivas Araujo
Al
repensar la educación en esencia y en la esencia de la nación, es vital formar
desde la más temprana edad bases de identidad, autonomía, equilibrio emocional,
en aras de hombres y mujeres con actitud frente a la vida que en sociedad
cambiante, vertiginosa fragüen convivencialidad. La Ley de Educación reseña que
es función indeclinable y de máximo interés del Estado venezolano garantizar la
idoneidad de los trabajadores y las trabajadoras de la educación, velar por la
formación permanente en atención al perfil requerido por los niveles y
modalidades del Sistema Educativo.
El
Estado tiene que asegurar en cada institución educativa profesionales de la
docencia que desborden vocación, admirados ya por su ejemplo personal, ya por
su práctica docente cuya inspiración es la persona misma. Como dice George
Steiner, maestros que cincelan la mente y vigorizan la inteligencia de los
estudiantes y así, hermanándolos con la sabiduría, asienta las bases de una sociedad
democrática, libre, capaz de resistirse a la injusticia y de forjar
pacíficamente su destino. Y, es que el devenir promisorio del país radica en fortalecer,
formando esa unidad integradora bio/ psico/ social/ espiritual/ histórica/
ambiental: Infancia, adolescencia, juventud, familia, comunidad
bases de una nación para la genuina participación ética, consciente,
sapiente.
Hoy,
la vida en común se torna complicada, las diferencias interfieren las
relaciones interpersonales ampliando abismos de resentimientos, de injusticias,
de irrespetos que impiden espacios para disertar, consensuar…, urge educación
enraizada en valores importantes de convivencia; ciudadanía construyendo
espacio social armónico, en mutuo apoyo, con igualdad de oportunidades.
Venezuela
será lo que sus maestros quieren que sea, aseveró el Maestro Prieto, menester la
educación cualificada con fundamentos filosóficos, sociológicos, psicológicos
que perfile persona siendo, conociendo, haciendo, conviviendo; país, sociedad
del conocimiento reverberando pensamiento, memoria, desarrollo lingüístico-comunicativo
en la interpretación dialéctica de la contradicción
liberación-dominación.
Cada acción del docente tiene que ser y contener lecciones de libertad e
independencia. La educación, no es un diseño de
nudos incongruentes y, el ejercicio docente no es juego de azar de partidos,
amigos y compadres. Planes, programas, proyectos irán al traste si cada vez se
hace más notoria la ausencia de auténticos maestros. Desocultar entresijos
y poquedades; resarcir errores con la esperanza de que algo
extraordinario suceda entre “Yo”, “Ellos” y “Nosotros” para ver más de lo que entendemos
o, para entender más de lo que vemos. No en vano es decir que, escuela y maestro
son agentes transformadores.
msarav2007@hotmail.com
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